20 mar. 2012

The Art of Ruin - Capitulo 3: Una cara que enfrentar

Ahí estaban los dos, sentados sin pronunciar ni una sola palabra. Rosemary parecía muy dolida porque Ray no se acordaba de ella. Lagrimas empezaron a salir de los ojos de ella; cubrió su cara con sus manos.

Rosemary: (llorando) Rompiste tu promesa. Prometiste que nunca me olvidarías.

Entonces fue cuando Ray recordó una antigua conversación que el pensaba había olvidado, una conversación que sucedió en este mismo parque cuando el era pequeño: Ray tenia 6 años cuando conoció a una niña pelirroja que jugaba en el mirador. Ella estaba sola y el se acerco diciendo "Tu cabello es como fuego, ¿no te quemas?", la niña se sonrojo y le contesto "No tengo el cabello de fuego. Solamente lo tengo de color rojo. Mis padres dicen que es algo 'gemetrico'." Solamente eso fue necesario para recordar toda su niñez y para que Ray y la niña pelirroja se volvieran amigos muy cercanos.

Ray: (mirando la fuente) Tu cabello sigue siendo algo "gemetrico"

Rosemary, al escuchar esto, levanto la mirada y miro a Ray. Sus ojos brillaron con intensidad, sin duda estaba feliz porque su amigo de infancia por fin la había reconocido.

Rosemary: No me haz olvidado
Ray: La verdad es que si me había olvidado de ti.
Rosemary: Entonces, ¿te olvidaste de nuestra promesa?
Ray: Parece que si.
Rosemary: (señalando a la fuente) Fue allí, ¿recuerdas?. Fue hace doce años exactamente. Yo debía irme a otra ciudad por los estudios y tuve que despedirme de mi único amigo.

El empezó a recordar vagamente el comienzo de aquel adiós, aquella despedida: La chica pelirroja le pidió al niño que se juntaran en la fuente. "Debo irme" dijo ella soltando lagrimas. "Pero volverás mañana, siempre lo haces" respondió el con una sonrisa. "No, me tengo que ir para siempre" dijo ella con un nudo en la garganta.

Ray: Entonces yo prometí que nunca te olvidaría.
Rosemary: Así es.

Ray se perdió mirando la fuente. Casi podía ver a dos niños hablando; uno llorando y el otro confundido.

Rosemary: (tomándole el brazo) ¿Ray?
Ray: (recobrando el sentido) ¿Que?
Rosemary: (sin soltarlo) ¿Tienes novia?
Ray: No. ¿Por que?
Rosemary: Por nada.

Nuevamente el silencio volvió, pero esta vez no era incomodo, era encantador y acogedor, o al menos lo era para ella. El corazón de Rosemary se había llenado de felicidad y una sonrisa se dibujo en su rostro.

Rosemary: Dime, ¿como haz estado?
Ray: Bien, supongo.
Rosemary: ¿No haz hecho nada interesante?
Ray: No.

Ella le miro extrañada tras aquellas respuestas tan frías y reservadas. No era el mismo chico carismático y lleno de vida que conoció una vez.

Rosemary: ¿Te pasa algo? Te noto serio.
Ray: Asi soy yo.
Rosemary: ¡Mentiroso! ¿Donde quedo tu animo?

Ella tenia razón, Ray, había cambiado completamente su forma de ser.

Ray: Ya te lo dije, yo soy así.
Rosemary: Que mentiroso eres. Cuando eras pequeño siempre sonreías.
Ray: Todos cuando son pequeños son así.

El sabia muy bien que Rosemary tenia razón. El nunca fue así y tampoco debería serlo. Ray no quería hablar de lo que paso aquel día; no quería recordar el dolor.

Rosemary: (sonriendo) ¿Acaso sera que estas nervioso?
Ray: Para nada.
Rosemary: Si, si lo estas.
Ray: No
Rosemary: Si lo estas. No te hagas el difícil.
Ray: (suspiro) Piensa lo que quieras.

Lo mejor era que ella pensara que el solo estaba nervioso. Lo mejor era que ella no supiera el motivo por el cual Ray había cambiado tanto. Ella no debía saber en que parte de la vida de Ray su corazón se rompe y se pierde en el vació.

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