14 mar. 2012

The Art of Ruin - Capitulo 2: Queda algo que salvar

Un auto paso veloz apagando la llama del encendedor. Ray soltó un suspiro y siguió su camino. Mientras caminaba iba mirando los alrededores; miraba el suelo; miraba el cielo; miraba a la gente y miraba la carta que le había escrito aquella chica pelirroja que vive unas casas mas arriba de la suya pidiéndole que se vean en el parque.

La carta era de lo más normal, no tenia nada fuera de lo común además del mapa del parque al reverso que indicaba el punto de reunión. La letra era hermosa, tenia una ortografía perfecta. Al final de la carta decía: "Atte. Rosemary"

Ray: (pensando) Me pregunto que querrá. Tal vez le gusta algún chico que conozco y quiere que le ayude.

Ray continuo caminando hacia su destino, delante de el iba una pareja tomada de la mano. La pareja se veía muy feliz, ella estaba apegada al brazo; ambos reían.

Ray: (pensando) No creo que quiera algo conmigo. Seguro es una broma, si, debe ser una broma.

Aun creyendo que podía terminar siendo una broma de mal gusto siguió caminando hacia el parque, después de todo el doctor le recomendó que empezara a hacer cosas y quizás caminar hasta el parque le ayudaría a despejar su mente.

El parque estaba en el centro de la ciudad y albergaba una buena porción de este, estaba cubierto con arboles, tenia una fuente en el centro y, en una zona elevada, tenia un mirador desde donde se poda observar la playa.

Cuando Ray llego abrió la carta y giro la hoja para ver el mapa. Se dirigió al centro del parque, el lugar donde iban a reunirse. Mientras caminaba, nuevamente, observaba los alrededores; observaba el suelo; observaba el cielo; observaba los arboles; observaba a la gente y observaba la carta.

Ray: (pensando) Hacia tiempo ya que no venia aquí. Tantos recuerdos me trae este lugar. Aquí monte mi primera bici y ese mismo día me caí por primera vez de la bici.

No le tomo mucho tiempo llegar al centro, el cual estaba extrañamente vació. Exceptuando por una pareja de ancianos que alimentaban a las palomas y ardillas que se les acercaban. Ray miro las bancas para ver si lograba ver a la chica que tal vez había llegado mucho antes que el y le estaba esperando. La chica no estaba.

Ray: (pensando) Aun no llega, la esperare.

Se dirigió a una de las bancas del extremo derecho y se sentó en la banca que estaba justo enfrente de los ancianos. No pasaron ni 10 minutos para cuando ella apareció. La chica movía la cabeza de un lado a otro buscando a Ray, cuando lo vio empezó a acercarse lentamente, tan lentamente que parecía nerviosa. Vestía un suéter rojo y pantalones ajustados negros.

Ray: (casi susurrando) Llego.

La chica llego a la banca donde estaba Ray.

Rosemary: (titubeando) Hola
Ray: Hola

Un incomodo silencio se apodero del ambiente. La chica estaba nerviosa por alguna razón. Ray solamente la miraba.

Rosemary: (frotando sus manos) Pensé que no vendrías.
Ray: Te tomaste la molestia de escribir la carta y hacer el mapa, tenia que venir.
Rosemary: (en voz baja) Gracias.

Ray se movió hacia la izquierda como diciéndole a Rosemary que se sentara, ella entendió el mensaje y lo hizo.

Ray: ¿Y para que querías que viniera?
Rosemary: (mirando el suelo) Parece que aun no te acuerdas de mi.

Ray empezó a hacer memoria pero no lograba recordarse de la cara de la chica.

Rosemary: (casi gritando) ¿Como es que no te acuerdas de mi? Somos amigos de la infancia. Espera. (vuelve al tono de voz normal) ¿Acaso me equivoque de persona? (acercándose a Ray) ¿Tu eres Ray, cierto? ¿Ray Crahan?
Ray: (alejando la cara) Si, yo soy Ray Crahan.
Rosemary: Entonces, ¿como es que no te acuerdas de mi? Soy Rosemary Lovegreen.
Ray: Lo siento. No me suena ese nombre.

La chica empezó a ponerse nerviosa y de cierto modo, enfadada. Volvió el silencio incomodo de antes.

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